Cinco preguntas que conviene hacerse antes de pegar algo en una herramienta de inteligencia artificial.
Para quién: Cualquier persona que ya usa IA en su trabajo, con o sin autorización formal.
Si contiene datos personales de terceros, información confidencial o cifras no públicas, la respuesta es no. Anonimiza o no lo uses.
Una instrucción útil define rol, contexto, tarea, formato y restricciones. “Hazme un informe” no es una instrucción: es un deseo.
Si el texto trae cifras, citas o referencias legales, verifícalas en la fuente original. Los sistemas generativos afirman con seguridad cosas que no son ciertas.
Si afecta derechos, salud, dinero o el futuro laboral de alguien, la IA apoya pero no decide. Tiene que haber un responsable con nombre propio.
Si el contenido va a circular como institucional, dilo. La transparencia protege más que el silencio.
Estos cinco filtros, escritos y comunicados, son un buen borrador de política interna de uso de IA y una evidencia útil de gobernanza y alfabetización.
Esta guía cubre lo esencial. El programa completo lo trabaja con tu equipo, sobre tus procesos reales, con acompañamiento y medición de impacto.